Sunday, March 18, 2012

Perú: Puno y Cañón del Colca



Los últimos días aquí en Perú han sido en extremo caminados.
Sigo viajando con Dani aunque hoy ya nos separamos.

Estuvimos en Puno 2 días, descubriendo de a poco las diferencias que ya en pueblos fronterizos se notan entre Bolivia y Perú. Puno también está en la costa del lago, colorida costa sembrada de quínoas en degradé rojo, amarillo, violeta y los repollos que son las faldas de las cholitas con sus capas verdes, estampadas, blancas, agachadas cosechando papas y habas.

Muchas de las imágenes aquí son cortesía de Dani.
En Puno, como anti-turistas que somos, nos quedamos en un par de hostales de dudosa reputación como el "Dulces Sueños" donde te despiertan los grupetes gritones de noche y los niños juguetones bien temprano en la mañana.


En vez de ir a las islas flotantes de totora, nos fuimos a descubrir pequeños pueblos (Chucuito) y ruinas (Cutimbo) en las cercanías. Chucuito era hermoso pueblo colonial, como casi todos acá en Perú donde la influencia española se nota mucho más que en Bolivia. Era divertido que tenía su plaza principal con arcos y cruces y luego subiendo una hermosa calle rodeada de casas de piedras y plantaciones, se llegaba a una versión en miniatura de la misma plaza.


Cutimbo eran unos chullpas, especies de torres funerarias, impresionantes por las formas de las piedras que las hacían redondeadas y cuadradas y por el gran tamaño y por el entorno maravilloso. Estábamos completamente solos viendo el atardecer sobre montañas de cumbres planas encima de los campos medios inundados llenos de espejos de agua reflejando el cielo. Y pájaros por doquier que seguramente ya han encontrado un buen hogar dentro de los chullpas, tumbas que vuelven a la vida con el trinar.
Puno también tenía su magia. Nos la pasamos recorriendo mercados y comiendo todo lo que encontrábamos a nuestro paso. Carbohidratos a la vena. El típico plato de comida suele venir con arroz, papas fritas, chuño (papa congelada y luego secada), papas cocidas y a veces incluso tallarines!
Los precios de la comida son bien extraños. Sale más barato comerse uno de esos menúes con fritanga y carbohidratos y sopita (2 soles) que comprarse un pan y un tomate y una palta.
También comienzan ya otro tipo de artesanías y vestimentas y hasta pájaros acuáticos...




Salir de Puno fue toda una aventura. Había una huelga de mineros independientes que tenían bloqueada como 10 kms de la carretera. Como ya queríamos comenzar a movernos tomamos los bolsos y caminamos como una hora y media a través del bloqueo. Hasta nos entrevistaron.
Era impresionante ver las rocotas y restos de fogatas que había en la calle. Una mezcla de huelguistas, policías que se los intentaban llevar y limpiar, otros locales limpiando y otros como nosotros (no turistas, sólo vimos uno de esos) que tan sólo querían llegar al otro lado.


Más tarde supimos que hubo alrededor de 3 muertos y no sé cuántos heridos en la huelga que duró como 3 días también. La verdad mientras nosotros pasamos apenas notamos la tensión, íbamos más bien mirando el paisaje y despidiéndonos del Titicaca.
Fue un día de viaje y caminata y espera en la carretera para finalmente llegar a oscuras a Chivay en el Cañón del Colca.

El Cañón es el segundo más profundo del mundo (alrededor de 3400 metros), el primero está al ladito, aunque hasta ahí no llegamos. Es hermoso de tierra fertil y pueblitos pequeños con aguas termales y coloridos vestuarios y artesanías cosidas a máquina.


Las mujeres aquí ya no las llamaría cholitas, en realidad no sé si les dicen de alguna forma. Ya tienen rasgos y actitudes diferentes a las de Bolivia (y bueno, somos todas distintas sin importar de donde vengamos). También llevan sus aguayos, que creo que aquí ya se llaman "llijlla" en la espalda con hierbas y niños y lo que sa que deban cargar. Y también llevan polleras de varias capas. Pero todas las telas llevan bordes bordadísimos llenos de detalles, también los sombreros y también unas chaquetitas sin mangas sobre blusas blancas y brillantes. Hermosas.
También hay má conversación que en Bolivia, la gente parece ser algo menos reservada, más parecida a Chile, con las típicas bromas a flor de piel. Yo me declaro agradecida todo el tiempo de compartir el mismo idioma, posibilita tantas aperturas de puertas y ventanas.

Nos quedamos un noche en Chivay, el primer pueblo, y luego partimos al "Oasis", en el foondo del cañón. Una bajadita empinadísima, culebreando en un pequeño zig-zag lleno de rocas y pedruscos.
El cañón es grandioso, inabarcable de montañas rojas, amarillas, verdes, negras de trozos grandes de anguloso grafito acumulado, como si se le hubiera caíddo a los dioses jugando a los palitos chinos (o como se llame ese juego).
Qué podríamos ver si estas montañas se levantaran las faldas. Piedras llanas, sagradas y preciosas surcadas por raíces de cactasias alucinógenas, alimenticias, hierbas venenosas y con olor a detergente. Riachuelos subterraneos tallados por el chillido de los pájaros de media tardee y el rugido incesante del Colca que corre con claridad de miras al fondo, bien al fondo del cañón.

El Oasis de Sangalle, tal cual. Con piscinitas de agua tibia y cabañas medio tropicales. Un clima súper templado en la parte baja del cañón, especialmente comparado con el frío que hace en los pueblos de arriba a casi 4 mil metros de altura.


Por la mañana ya nos queríamos quedar instalados en ese paraíso gozando de la piscinita deliciosa, pero partimos a perdernos entre los pueblos bajos.
Y tal cual. Era mucha caminata ese día. Harto que sibir y que bajar para llegar de vuelta a Cabanaconde. Y nosotros obviamente nos perdimos (yo ya estoy entregada al hecho que me pierdo en todas partes, pero siempre algo bueno se encuentra!). Seguramente ccaminamos casi 2 horas más de la cuenta y, nuevamente los anti-turistas, nos metimos por el camino "exclusivo de los locales", que obviamente jamás estuvo señalizado.
Estuvo genial. Como DAni es fito-fílico en varios sentidos y niveles, veníamos probando cuanta cosa se nos cruzara en el camino: Aloe del verdadero (con flor amarilla, nunca probarlo, asqueroso!), granadas, manzanas, membrillos, espuelas de caballero, tunas de múltiples colores y otras cosas que ni sé cómo se llaman. Buenísimo turismo culinario! Que es en realidad lo que hemos estado haciendo por doquier. Que llegamos a un lugar y o comemos o hablamos de comida...

En fin, ya debo terminar que me echan. Ese día aminamos sin parar de las 10 de la mañana a las 7 de la tarde con una buena subidota coronada por un cóndor peligrosamente cercano al final.

Al otro día hicimos algo de tursimo cementérico por los pueblitos del Colca...




Y ya, ahora en Arequipa disfrutando de nuevos colores y sabores y olores y yo parto a la noche a Cuzco, mundo mega turístico!













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